Tenía que conocer algo más sobre él, 21-9-23-1-26, saber cuáles
eran sus orígenes y para ello debía entrar en los ficheros centrales donde se
almacena la información. Pero no iba a ser fácil, yo no tenía autorización pero
conocía alguien que sí y que no dudaría en ayudarme. A ella nunca le había parecido correcto el uso
de los humanos como fuente de energía para nuestra supervivencia, ni siquiera
cuando todo parecía perdido y mucho menos ahora que se había demostrado que sólo
era por pura comodidad porque podríamos sobrevivir sin ese sometimiento, claro
que no tan cómodamente.
Pronto se revelarían todos aquellos que no estaban
conectados, Othila lo decía, y entonces no habrá piedad para nosotros que hemos
utilizado a su especie, su vida no nos pertenece, es el momento de renunciar. Era
su discurso.
Así que me dirigí a su casa. El cielo era ahora azul y se
respiraba pureza, podías pasear tranquilamente,
la vida había resurgido, la naturaleza estaba más viva que nunca, quizás era lo bueno de utilizar una energía no
contaminante. Los humanos aquellos que habían llevado a la extenuación al
planeta eran ahora la solución. Irónico,
pero en el fondo no era justo, nosotros que estábamos alojados en su
conciencia, también debíamos sentirnos responsables. ¿Y no existían aquellos que
habían advertido a sus congéneres de la necesidad del cambio?
- - Hola. ¿Sabes por qué estoy aquí?
- - Sí, pasa, tenemos mucho de qué hablar y mucho
qué organizar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario